Frente a una de las cosechas más cálidas y secas de la historia reciente, Cheval des Andes presenta su añada 2023. Gracias a una viticultura agroecológica y de precisión parcelaria, la icónica bodega mendocina logró transformar un ciclo exigente en un vino memorable: fresco, de gran expresión aromática y listo para ser disfrutado desde su juventud sin perder su legendario potencial de guarda.
Como cada septiembre, Cheval des Andes lanza al mercado una nueva añada. La gran protagonista de este año es la cosecha 2023, una vendimia que quedará marcada en la historia de la bodega por sus condiciones climáticas extremas y por el trabajo del equipo para interpretar y adaptar su viticultura en cada una de sus parcelas.
Desafíos climáticos y el arte de interpretar la añada
El ciclo de la cosecha 2023 se caracterizó por temperaturas inusualmente elevadas y escasas precipitaciones. Tras heladas tardías a finales de octubre de 2022, el viñedo enfrentó un verano particularmente tórrido, marcado por sucesivas olas de calor.
En un escenario semidesértico como el mendocino, donde la gestión hídrica es vital, el riego fue una de las herramientas clave en cada una de sus 36 parcelas históricas.
“El tipo de viticultura que practicamos nos permite guardar la identidad del clima sin hacer una caricatura del lugar. La 2023 es una añada cálida, pero sinónimo de frescura y gran expresión aromática; un vino accesible y fácil de tomar”, explican desde el equipo técnico de la casa.
Una vendimia temprana e histórica
Debido al avance acelerado del ciclo de la vid durante la primavera y el verano, la cosecha 2023 fue una de las más tempranas en la historia de la bodega: comenzó el 27 de febrero y concluyó el 14 de marzo.
Lejos de guiarse por un calendario fijo, el momento exacto del corte se definió recorriendo los viñedos parcela por parcela y degustando la uva directamente de la planta. Esta precisión permitió obtener frutos con taninos suavemente maduros y una frescura intacta.
El ensamblaje: amabilidad joven y estructura eterna
Cheval des Andes es concebido como un “vino de cru“: las mismas 36 parcelas dan vida cada año a un único vino que sintetiza la identidad del lugar, su clima, las variedades y su material genético.
En la mezcla de la añada 2023 —compuesta por dos tercios de Cabernet Sauvignon y un tercio de Malbec— conviven dos personalidades complementarias, El Malbec (de vides antiguas de pie franco, sin injertar): aporta amabilidad, fruta y sedosidad para un disfrute inmediato en su juventud y el Cabernet Sauvignon otorga la estructura, el músculo y la columna vertebral para cruzar el tiempo y garantizar su evolución durante décadas.

Bajo el concepto de que “cada parcela es un pequeño jardín”, las uvas fueron cosechadas a mano en pequeñas cajas, enfriadas para proteger el equilibrio y su abanico de aromas y vinificadas por separados, siendo la sala de tanques una extensión del viñedo, y respetando el concepto de “una parcela, un tanque” para luego realizar la crianza de 12 meses.
La visión de dos mundos y la respuesta en la agroecología
Nacido hace más de dos décadas de la alianza estratégica entre Pierre Lurton (Château Cheval Blanc) y Roberto de la Mota (Terrazas de los Andes), el proyecto trajo a Mendoza la filosofía del assemblage bordelés y el manejo parcelario francés para aplicarlo al terroir andino.
Hoy, Cheval des Andes responde a los desafíos climáticos mediante una transición consolidada hacia la agroecología. La integración de coberturas vegetales, árboles frutales y especies forestales entre las hileras de vid rompe con el monocultivo y fortalece la biodiversidad del ecosistema.
En esta cosecha 2023, este enfoque demostró ser fundamental: la agroecología fortaleció las parcelas, haciendo al viñedo más robusto para mitigar las altas temperaturas y maximizar la eficiencia en el uso del agua.
Una añada excepcional para la historia
Proveniente de 47 hectáreas divididas entre las históricas vides de Las Compuertas (Luján de Cuyo, 1.070 msnm, plantadas en 1929) y Paraje Altamira (Valle de Uco, 1.150 msnm, plantadas en 1945), la cosecha 2023 demuestra que los grandes vinos no nacen únicamente en años de clima perfecto.
Cheval des Andes 2023 es la prueba viviente de que la precisión en el viñedo y el profundo respeto por la naturaleza permiten convertir un año de desafíos en una obra maestra de equilibrio, elegancia y profundidad.