Matices del Vino tuvo un marco especial: la bodega Mil Suelos, en Chachingo, Maipú. Con Cristian Moor como conductor principal y la participación de Ceferino Muñoz, que sumó su clásica columna de Filosofía y Vino, y la columna gastronómica de Alicia Sisteró, la emisión se convirtió en una experiencia distinta, a mitad de camino entre la radio en vivo y la mesa compartida.
Los anfitriones fueron Colo Sejanovich, enólogo y dueño de la bodega, y Jeff Mausbach, socio y responsable comercial. Juntos guiaron la conversación con naturalidad: Colo desde su pasión por los suelos y Jeff con la mirada internacional que enmarca al proyecto.

Entre micrófonos y copas, desfilaron tres vinos que marcaron la charla y acompañaron la transmisión:
• Buscado Vivo o Muerto, El Cerro Chardonnay 2021, nacido en Gualtallary a 1300 metros, fresco y tenso.
• Estancia Uspallata Pinot Noir 2020, elaborado en un viñedo de altura extrema, definido como “un lugar sagrado”.
• Estancia Uspallata Brut Nature, un espumante de Pinot Noir de montaña, con 24 meses sobre lías y final seco.
Cuando terminó la transmisión, la jornada continuó en el restaurante de la bodega. La panera de bienvenida —chipá, pan de masa madre, hongos y tomates— con aceite de oliva propio marcó el tono de una cocina honesta, de fuegos y horno de barro.
Las entradas incluyeron empanadas con salsa yasgua, hongos con huevo poché, mollejas al limón y provoleta con tomates secos. Los principales fueron carnes seleccionadas (ojo de bife, entraña, asado banderita) cocinadas a las brasas. Aquí un detalle que vale resaltar: la parrillera es mujer, un gesto que aporta oficio y carácter en un rubro donde todavía predominan los hombres.
Los anfitriones fueron generosos también durante el almuerzo: desfilaron etiquetas como El Límite Las Pareditas 2017, Teho Semillón 2020, Zaha Malbec 2014 y Teho Grand Cru Les Cailloux 2013, para cerrar con el Blanc de Noir Nature, Parcela El Amparo. Una selección que mostró la diversidad y profundidad de su portfolio.
El final fue con postres clásicos: queso y dulce con frutos secos y un flan con dulce de leche. Simples, efectivos, en sintonía con el espíritu de la casa.
Más allá de las copas y los platos, lo que quedó fue la calidez de los anfitriones. Colo y Jeff transmiten que Mil Suelos no es solo una bodega, sino una forma de entender la hospitalidad: abrir más vinos de los necesarios, contar historias, recibir como si fuera en casa.
Mil Suelos, Videla Aranda 7000, Chachingo, Maipú – Mendoza
Horarios: Jueves a sábados, solo al mediodía
Reservas: 0261 15-593-5555
Opciones: vegetarianas, sin gluten y menú infantil
Instagram: @milsuelosrestaurante
Por Alicia Sisteró