Nuestra periodista especializada en gastronomía, Alicia Sisteró, nos invita a cruzar la cordillera y vivir, a través de su mirada, la experiencia de VIK Chile, uno de los proyectos enoturísticos más exclusivos del mundo.
Viñedo, bodega y hotel de lujo se integran en una propuesta donde el vino, la arquitectura, el arte, el paisaje y la alta gastronomía conviven en perfecta armonía. Además, VIK fue distinguida como la Mejor Bodega del Mundo por The World’s 50 Best Vineyards, consolidándose como un destino de referencia para los amantes del vino y el turismo de excelencia.
Una columna para viajar, descubrir nuevas tendencias y conocer uno de los lugares que hoy marcan el pulso del enoturismo internacional.
Viajé esperando probar buenos vinos y comer rico… y entré en una especie de universo paralelo donde todo parece diseñado para abstraerte, sumergirte en el paisaje y bajar un cambio. O tres.
Eso me pasó en VIK Chile, en el Valle de Millahue. Un lugar enorme, rodeado de cerros, viñedos y silencio. De ese que ya cuesta encontrar. Hotel, spa, arte contemporáneo, arquitectura, huertas, caballos, coctelería y cocina chilena reinterpretada. Tres días viviendo dentro de una mundo cuidadosamente pensado.

Me tocó en otoño, con los viñedos rojos y amarillos. Días de sol. Servicio sonriente. Cabalgata. Masajes. Catas. Sentí que estaba adentro de una burbuja hermosa. De la que no quería salir.
El hotel, con su techo de titanio, parece una nave espacial suspendida sobre el paisaje. Hay paredes vidriadas gigantes que por momentos parecen una pantalla espejando las vistas. En mi habitación, una bañera exterior mirando al valle. Pensé varias veces: bien ahí!… aquí entendieron cómo hacerte sentir dentro de un sueño sin caer en el exceso”.
Comí en Milla Milla, el restaurante del hotel, donde el chef @chefpablocaceres trabaja con productos locales, vegetales y huerta. También almorcé en Pavilion, dentro de la bodega @vik_wine , con menú de pasos y maridaje. Y recorrí VIK Zero, la propuesta más enfocada en agroecología y cocina vegetal. Ahí todo gira alrededor de lo fresco, lo estacional y el famoso “km 0” que tantas veces escuchamos nombrar… aunque acá realmente parece aplicado en serio.
Y está el vino, claro. Presente en todos lados: restaurantes, spa, hotel y bodega. Pero en VIK no se siente como único protagonista. Comparte escenario con el paisaje, el diseño, el arte y ese lujo silencioso que hoy muchos proyectos buscan construir… aunque no todos logran sostener.
¿Es espectacular? Sí. Muchísimo.
¿Está todo cuidadosamente pensado? También.
¿A veces parece una película futurista sobre bienestar premium? Un poco sí.
Y creo que ahí está lo maravilloso.
Ya quiero volver.