Desde sus orígenes, el vino ha estado asociado al deseo sexual y al encuentro íntimo; desde Ovidio, en su clásico El Arte de Amar, y, por supuesto, en los inmortales Catulo y Horacio, y hasta en el mismo Propercio, la complicidad del vino con el amor y el erotismo es bien conocida. Hoy, muchos estudios han demostrado que, consumido con moderación y en un buen maridaje, resulta un ingrediente delicioso para celebrar el amor. Además, ayuda a fomentar la charla…